![]() |
| Sistema nervioso autónomo |
A propósito del estrés, de la tensión nerviosa y de su relación con la salud, Madison Cavanaugh explica el sistema nervioso autónomo de la siguiente manera:
“El sistema nervioso autónomo (SNA) se compone del sistema nervioso simpático y del sistema nervioso parasimpático.
Bajo circunstancias normales, cada célula individual está bajo la influencia del sistema nervioso parasimpático, el cual gobierna la digestión de los alimentos, el flujo de sangre a las diferentes partes del cuerpo, la secreción de la glándula salival y la absorción de los nutrientes. El sistema nervioso parasimpático permite que los órganos funcionen adecuadamente.
Bajo circunstancias normales, cada célula individual está bajo la influencia del sistema nervioso parasimpático, el cual gobierna la digestión de los alimentos, el flujo de sangre a las diferentes partes del cuerpo, la secreción de la glándula salival y la absorción de los nutrientes. El sistema nervioso parasimpático permite que los órganos funcionen adecuadamente.
Cuando actúa bajo el sistema nervioso parasimpático, la célula está abierta, es decir, es capaz de recibir oxígeno, absorber nutrientes y deshacerse de los productos de desecho, y está respirando, dividiéndose, multiplicándose y haciendo todo aquello que realizan las células sanas. En este escenario, siempre que la célula está abierta, las terapias bioxidativas funcionan porque la célula es capaz de recibir el oxígeno. El ser humano promedio actúa la mayor parte del tiempo bajo el sistema nervioso parasimpático.
Sin embargo, la otra parte, el sistema nervioso simpático, se activa en el momento justo. Y ese momento justo es el estrés. Cuando se está bajo circunstancias estresantes o en un estado mental estresado, el sistema nervioso simpático actúa y sus células entran en el modo de auto-protección de “lucha o huida”. Lo que lo provoque puede ser un hecho externo (como un oso pardo o ver a su jefe o a su pareja enojados), el cual activa el botón del pánico en su cerebro. O el desencadenante también pueden ser las emociones (como la preocupación, la duda, el miedo o la ansiedad), los pensamientos o los recuerdos. Cuando su sistema nervioso autónomo entra en modo simpático, el flujo sanguíneo se retira del tracto gastrointestinal y de la piel, las pupilas se dilatan, el ritmo cardíaco aumenta, la sangre se desvía a los músculos y el cuerpo entero entra en alerta máxima. En el momento en que esto sucede, las células se cierran preparándose para la lucha o la huida.
Gran parte del tiempo el cuerpo está funcionando bajo el sistema nervioso parasimpático, y solamente cambia al sistema nervioso simpático en momentos de estrés. Pero si se lleva un estilo de vida estresante y el cuerpo funciona frecuentemente bajo el modo simpático de “lucha o huida”, sus células permanecen encerradas y durante esos ratos son incapaces de recibir suficiente oxígeno, sea el del aire que respira, de una cámara de oxígeno hiperbárica, de la terapia de ozono o del peróxido de hidrógeno (ingerido o inyectado). Y cuando las células se ven constantemente privadas de oxígeno, se crea un ambiente en su cuerpo que es susceptible a la enfermedad, porque los microorganismos que causan enfermedades son anaeróbicos (aparecen y se desarrollan en zonas con bajos niveles de oxígeno). Tenga presente que el laureado Premio Nobel Dr. Warburg una vez dijo: “Prive a una célula del 35% de su oxígeno durante 48 horas y puede volverse cancerosa.”
Según Bruce Lipton, PH. D., renombrado biólogo celular dela Universidad de Stanford, autor de The Biology of Belief (La Biología de la Fe) y una autoridad en enlazar ciencia y espíritu, la diferencia entre una célula cerrada y una abierta (es decir, en “modo de crecimiento”) es que la célula que está en modo de crecimiento es inmune a la enfermedad. Cuando una célula entra en bloqueo, en modo de “lucha o huida”, no está recibiendo oxígeno, ni absorbiendo nutrientes, ni está eliminado adecuadamente los productos de desecho, y no está funcionando de la forma en que normalmente debería funcionar.
Si la célula permanece en ese estado por un corto periodo de tiempo, los efectos son intrascendentes. Es por eso que una pequeña cantidad de estrés en la vida pocas veces conlleva problemas de salud. Pero si la célula permanece en el modo cerrado de “lucha o huida” durante un largo periodo de tiempo, se convierte en una célula enferma. La razón principal es la falta de oxígeno. Cuando alguien elige permanecer en una situación estresante o en un estado mental de estrés, eso es equivalente a sofocar su cuerpo y privarlo del elemento que más necesita para sobrevivir.
¿Resulta entonces sorprendente que el estrés se considere mortal? Da igual cuánto oxígeno inhale o consuma. Si sus células están cerradas no beneficiará a su cuerpo en nada. Es por eso que el estrés es mortal, sin importar qué modalidad de curación elija. Conozco personalmente a un practicante de Medicina Tradicional China que también era maestro en el arte de curación del Qi Gong. Cuando vivía en China, una abogada americana que tenía un cáncer avanzado se desplazó hasta allí para ver si la podía curar. Él le enseñó a hacer ejercicios de Qi Gong, los cuales han demostrado curar el cáncer durante siglos. Después de varios meses de hacer los ejercicios, ella acudió a someterse a un examen físico y no había ni rastro del cáncer. Cuando le contó al maestro que volvía a Estados Unidos, él le pidió que todavía no se fuera, porque era consciente del estilo de vida estresante que llevaba, y aún no había aprendido a distanciar sus emociones de las situaciones estresantes. Pero ella insistió, volvió a su casa de Los Ángeles y reanudó su práctica de derecho. Cuando volvió el estrés,también regresó el cáncer. Aunque la mujer continuaba haciendo los ejercicios de Qi Gong, su condición empeoraba. Entonces planeó volver a China, pero antes de que pudiera hacerlo, murió. Esta historia subraya el hecho de que si el estrés domina la vida, las células enfermarán y permanecerán enfermas porque están frecuentemente cerradas sin ser capaces de recibir ni absorber ningún remedio que les dé. No hace falta decir que estar tranquilo o en un estado mental feliz (libre de estrés, preocupaciones, dudas, miedo, ira, resentimiento, culpa y ansiedad) es el estado ideal. Algunas personas dicen que es un desafío mantener ese estado mental todo el día debido a sus circunstancias personales y a su entorno, pero este no es el caso.
El estrés no lo causan las circunstancias externas. En la investigación que realizó en la Universidad de Stanford, el Dr. Bruce Lipton fue capaz de probar en el laboratorio que son las creencias equivocadas, las que a menudo residen en nuestra mente subconsciente, las que crean el estrés en nuestro sistema nervioso autónomo.
La próxima vez que alguien se enfrente a la misma situación, volverá a experimentar estrés porque las creencias equivocadas siguen ahí. Existen terapias que ayudan a identificar las creencias equivocadas que causan estrés y a eliminarlas, pero normalmente suponen una gran inversión de tiempo y dinero. Pero teniendo en cuenta que el estrés por sí solo puede hacer enfermar (dejando de lado la dieta, la herencia, los factores ambientales, virus, agentes patógenos y microorganismos), y hace que se siga enfermo aun usando el ozono médico o el peróxido de hidrógeno, vale la pena buscar la mejor terapia disponible.
Toda verdadera curación es imposible sin un control eficaz del estrés. Hay un método sencillo y extremadamente económico de eliminar su causa subyacente sin tener que someterse a una serie de sesiones de terapia ni gastar tiempo tratando de identificar las creencias equivocadas que lo causan. Este método las neutraliza, y se enseña en libro “El principio de manifestación más grande del mundo”, de Carnelian Sage (www.greatestmanifestationprinciple.com).
En él también aparece información documentada y convincente sobre dos factores que se pueden aprender, los cuales conducen a la recuperación espontánea de la enfermedad, generalmente sin intervención médica. Esta información revela un poderoso principio, que cuando se aplica correctamente, lleva al individuo a un nivel en el cual la enfermedad desaparece”.
Tomado de:
CAVANAUGH, M.
La cura en un minuto: el secreto para curar prácticamente todas las enfermedades.
2009, Think-Outside-the-Book Publishing, Inc.
Págs. 108 y ss

